
Hay una fecha tentativa para que se dispute el partido entre los campeones de América y Europa que fue cancelado debido a los conflictos bélicos en Medio Oriente.
Las selecciones de Argentina y España podrían volver a verse las caras demasiado pronto y disputar la postergada Finalissima, el partido que determinará al campeón entre los ganadores de la Copa América (Conmebol) y Eurocopa (UEFA) de 2024. El encuentro, que debía disputarse el pasado 27 de marzo en el estadio Lusail de Qatar, se canceló debido a los conflictos bélicos en Medio Oriente y la definición quedó en suspenso. Ahora, asoma una nueva fecha tentativa.
El equipo que dirige Lionel Scaloni, vigente subcampeón del mundo, podría tener la ansiada revancha frente a su verdugo de la final de la Copa del Mundo 2026 hacia fines de año. Una de las posibilidades que se abre en el calendario para disputar el partido ante el número uno del ranking FIFA podría ser entre el 9 y 17 de noviembre, en una de las ventanas de encuentros internacionales, en el mismo escenario inicial.
De todos modos, esta posibilidad aún está por verse, ya que durante el mencionado período la selección de España ya tiene programados partidos correspondientes a la fase de grupos de la UEFA Nations League. El 12 de noviembre, los dirigidos por Luis de la Fuente visitarán a República Checa y el 15 recibirán a Inglaterra por la última fecha de la zona. La chance latente es que la organización del torneo postergue esos partidos de La Roja.
Otra opción sería buscar la opción de jugar la Finalissima en algún día del 21 de septiembre al 6 de octubre, aunque está el mismo problema: los españoles tiene la agenda ocupada con la Liga de Naciones (dos partidos con Croacia y uno con los checos). De no prosperar estas opciones, se deberá pensar en 2027.
De momento, no hay información oficial acerca de la fecha para la Finalissima, pero comienzan a abrirse interrogantes. Si el partido se pasa para 2027, Argentina podría no contar con Scaloni. El entrenador campeón del mundo en 2022 dijo tras la derrota ante España que no sabe si renovará el contrato con la Selección (vence el 31 de diciembre de 2026). "Yo más o menos tengo una idea de lo que quiero hacer. Cumpliré el contrato y después veo. Siento la necesidad de pensar, porque ya no sé si va a poder hacer algo tan grande como esto. Para seguir se necesitan un montón de cosas, sobre todo volver a resetearse, volver a formar un grupo como este, que difícilmente se vuelve a formar”, expresó el estratega de Pujato. Si bien trascendió que hubo un acuerdo de palabra con el presidente de la AFA, Claudio Tapia, para continuar en el cargo, esto ocurrió antes de la Copa del Mundo.
Lo concreto es que tras la cancelación de la Finalissima se barajaron diversas propuestas, como por ejemplo cambiar la sede original (iba a ser en Qatar), pero ninguna de las federaciones pudo arribar a un acuerdo. Según el comunicado de la UEFA, se evaluaron distintas alternativas, pero ninguna resultó aceptable para la Asociación del Fútbol Argentino. La entidad europea informó finalmente en marzo que el encuentro no se jugaría en 2026 porque no se había alcanzado una “fecha alternativa” con la AFA.
La primera propuesta formal desde Europa consistió en sostener la fecha original y mudar el partido al estadio Santiago Bernabéu de Madrid, con público repartido en partes iguales. La dirigencia argentina rechazó esa variante porque entendía que, aun bajo ese esquema, España conservaría una localía de hecho cuando en realidad el partido debía jugarse en campo neutral.
De acuerdo con la versión de la entidad europea, después se ofreció un formato de dos partidos: uno en Madrid el 27 de marzo y otro en Buenos Aires en una ventana internacional previa a la Eurocopa y la Copa América de 2028. También se intentó mantener el 27 o trasladar el encuentro al 30 de marzo, sin éxito. La contraoferta final de la conducción de Claudio Tapia, con respaldo de la Conmebol, fue jugar el 31 de marzo en el Estadio Olímpico de Roma. Esa alternativa tampoco prosperó y selló la cancelación definitiva.
La AFA fijó su posición en un comunicado: “El sábado 14 de marzo llegó a la AFA la propuesta de realizar el partido en una sede neutral, Italia, el 27 de marzo. Argentina aceptó la idea sin objeciones, salvo la fecha, sugiriendo el día 31 de marzo. Lamentablemente, la UEFA comunicó que la realización del partido el día 31 -solo cuatro días más tarde de la propuesta original- no era posible, quedando cancelada la Finalissima”.
En plena negociación, el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, viajó a la Argentina para reunirse con Tapia e intentar destrabar la situación. La gestión no modificó el desenlace y luego el dirigente sostuvo en público que la selección argentina era “bicampeona” porque España “no se presentó”. Durante una aparición junto a Tapia en DSports, Domínguez dijo: “Si aplicamos walkover, sos bicampeón de la Finalissima”. Después, en diálogo con Radio La Red, reforzó la idea: “¿Sabés quién es el bicampeón? Somos bicampeones de la Finalissima, no se presentaron”.
El entrenador argentino Lionel Scaloni también describió una negociación desgastante antes del amistoso con Mauritania, que se jugó en Buenos Aires durante la fecha FIFA de marzo tras la cancelación de la Finalissima. “Sabíamos que las noticias que venían desde Qatar no eran muy alentadoras. Empezó un tira y afloje, un tema difícil. Queríamos que se resolviera lo más rápido posible, pero se retrasó todo. No es culpa de nadie”, dijo.
Del lado español, el director técnico Luis De la Fuente desligó a la Real Federación Española de Fútbol de la caída del encuentro: “No se ha podido jugar, insisto que por circunstancias que no tienen nada que ver con decisiones de la RFEF. Estábamos como locos por jugarla, eso es lo que quiero que quede también claro”.
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