El esquema de subsidios energéticos en Argentina entró en una nueva etapa. A partir de la implementación del Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), el Gobierno nacional dejó atrás la segmentación tarifaria por niveles de ingresos y avanzó hacia un sistema con criterios más estrictos y centralizados. La medida, instrumentada por la Secretaría de Energía en el marco del Decreto 943/25, impacta de manera directa en los usuarios eléctricos de Mendoza.
El nuevo modelo redefine quiénes reciben el subsidio, bajo qué condiciones y con qué límites de consumo. Si bien muchos hogares mantendrán el beneficio, otros comenzarán a pagar el costo pleno del servicio eléctrico.
El esquema de subsidios energéticos en Argentina entró en una nueva etapa. A partir de la implementación del Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), el Gobierno nacional dejó atrás la segmentación tarifaria por niveles de ingresos y avanzó hacia un sistema…
El SEF establece un único padrón nacional de beneficiarios, denominado Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), donde se concentra la información de todos los usuarios que reciben asistencia estatal en la tarifa eléctrica.
Una de las claves del cambio es que desaparece la segmentación por niveles (N1, N2 y N3). A partir de ahora, los hogares quedan categorizados de forma binaria: con subsidio o sin subsidio.
Quienes ya estaban inscriptos en el anterior Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) no deben volver a anotarse, aunque sí pueden actualizar sus datos a través de las plataformas oficiales del Estado nacional o de manera presencial en ANSES.
El acceso al subsidio queda determinado principalmente por el ingreso total del grupo conviviente, que no debe superar las 3 Canastas Básicas Totales (CBT) para un hogar tipo 2, según el INDEC. Este tope es más bajo que el vigente hasta ahora, cuando el límite para algunos usuarios alcanzaba las 3,5 CBT.
Además del criterio de ingresos, el régimen contempla situaciones especiales que habilitan el beneficio, como la presencia en el hogar de una persona conCertificado Único de Discapacidad (CUD), un veterano de la Guerra de Malvinas con pensión vitalicia o un integrante con Certificado de Vivienda del ReNaBaP.
Los hogares que califiquen dentro del SEF recibirán una bonificación base del 50% sobre el consumo subsidiado. De manera excepcional, durante el primer año de vigencia del esquema, se suma una bonificación adicional del 25%, que se reducirá de forma gradual hasta desaparecer.
El beneficio no es ilimitado y está sujeto a topes mensuales de consumo:
- Verano (diciembre, enero y febrero): hasta 300 kWh mensuales subsidiados.
- Invierno (mayo, junio, julio y agosto): hasta 300 kWh mensuales subsidiados.
- Resto del año: hasta 150 kWh mensuales subsidiados.
Todo consumo que supere esos límites se facturará a tarifa plena, sin subsidio.
El nuevo esquema también endurece los criterios de exclusión. No podrán acceder al subsidio los hogares que posean vehículos con una antigüedad menor o igual a tres años, tres o más inmuebles, embarcaciones de lujo, aeronaves o activos societarios relevantes. La única excepción es cuando uno de los titulares cuenta con CUD.
Impacto concreto en Mendoza
En Mendoza, los usuarios eléctricos que cumplan con los nuevos requisitos mantendrán el beneficio en sus facturas, sin necesidad de realizar una nueva inscripción. En cambio, quienes queden fuera del esquema deberán afrontar el costo total del servicio, lo que puede implicar aumentos significativos en el monto final.
Desde el Ente Provincial Regulador Eléctrico (EPRE) recomiendan verificar la situación personal en los sitios oficiales y mantener los datos actualizados para evitar errores en la asignación del subsidio.
El nuevo Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados marca un giro en la política energética nacional, con un enfoque más restrictivo y orientado a reducir el gasto público. En Mendoza, el impacto será gradual, pero tangible, especialmente para los hogares que queden fuera del nuevo padrón.
En un contexto de tarifas en alza y consumo estacional elevado, conocer los criterios del SEF y revisar la propia situación se vuelve clave para anticipar el impacto en la economía familiar.












